Jorge Viñes y el liderazgo cuántico.
“La aventura de la Conciencia”
En su vídeo, Jorge Viñes plantea una idea tan sencilla como incómoda: en la Alta Dirección es fácil vivir atrapados en el ritmo del día a día, reaccionando a estímulos, urgencias y expectativas, hasta que el trabajo empieza a conducirnos a nosotros. A ese estado lo describe como una especie de “Matrix” corporativa, un entorno de ruido mental, sesgos y automatismos que terminan erosionando la resiliencia y la claridad con la que tomamos decisiones.
Su propuesta no es añadir más herramientas a la agenda, sino recuperar una posición interna distinta. Habla de autonomía cognitiva, que en la práctica significa que la mente deje de funcionar como un piloto automático que interpreta y juzga cada situación sin descanso, para convertirse en una herramienta al servicio de una visión. Cuando esa autonomía está presente, la acción nace de la elección y no de la inercia; se responde con propósito en lugar de reaccionar por presión.
Para explicarlo, utiliza una metáfora muy visual: muchas veces actuamos como si fuéramos únicamente el personaje que desempeña un papel, el cargo, la imagen, la narrativa de éxito o de fracaso. El problema es que, cuando nos confundimos con el personaje, sufrimos cada giro de la trama como si nos fuera la vida en ello. El cambio comienza cuando damos un paso atrás y nos sentamos en la “butaca” de la conciencia, como un espectador capaz de observar lo que sucede sin quedar absorbido por el drama. Desde esa butaca aparecen el espacio y la soberanía necesarios para decidir con más calma y precisión.
En ese proceso, el silencio mental no se presenta como una pausa improductiva, sino como una forma de ver mejor. Viñes sugiere que, cuando baja el volumen del narrador interno, se reduce la fricción que provoca resistirse a la realidad y surge una percepción más directa. Esa percepción, menos cargada de juicio, permite actuar de manera más eficiente porque la energía deja de gastarse en discutir internamente lo que está pasando y se orienta a lo que realmente conviene hacer.
También introduce una lectura clara de la crisis. Para él, la crisis no es solo un problema, sino un impacto que rompe la inercia y obliga a revisar la forma en que vivimos y lideramos. En ese contexto diferencia entre dolor y sufrimiento: el dolor puede ser el empuje que saca de la zona cómoda y abre una puerta de evolución, mientras que el sufrimiento aparece cuando nos resistimos a lo que ya es, cuando intentamos sostener una realidad que se está moviendo.
«No siempre se puede evitar el dolor, pero sí se puede dejar de añadirle sufrimiento».
En esa misma línea, menciona una ventana de cambio entre dos mil veinticinco y dos mil veintisiete, como un periodo especialmente propicio para reconfigurar la manera de estar en el mundo y en la empresa. La idea no es adivinar el futuro, sino reconocer que hay ciclos en los que el viejo modelo deja de encajar y se vuelve urgente actualizar la forma de percibir, decidir y relacionarse con la incertidumbre.
El mensaje de cierre se sostiene en algo muy práctico: liderar no es únicamente gestionar tareas, sino habitar el presente. Volver a la butaca de la conciencia, observar con honestidad lo que ocurre, y actuar desde ahí. Cuando la mente se ordena, la dirección se vuelve más nítida, y la vida —también la profesional— deja de sentirse como una carrera contra el reloj para convertirse en una experiencia más consciente.
El autor:
Jorge Viñes Roig es un editor y divulgador español centrado en libros de espiritualidad, conciencia y autoconocimiento. Según su ficha de autor, nació en Madrid (1953) y lleva décadas investigando sobre la conciencia y practicando distintas formas de meditación (zazen, vipassana y vedanta advaita). Es autor del libro “La aventura de la conciencia”.


